(El bien recordado padre Oscar con nuestro cura párroco Gumercindo Caputo)
El día 4 de agosto es la fiesta de San Juan María Vianney, y ese día se celebra la fiesta de los párrocos. San Juan María Vianney fue un santo verdaderamente excepcional. Padre de los pobres, sacerdote modelo, confidente y auxilio de los pecadores, amigo y director espiritual de personas de toda clase, hombre de oración, desbordado de amor, de humildad y paciencia. Por hacerse pequeño y servidor de todos en el cuidado de las almas, es proclamado como santo y patrono de los párrocos.
El Código de Derecho Canónico define así al párroco: “Es el pastor propio de la parroquia que se le confía, que le está encomendada bajo la autoridad del Obispo diocesano, en cuyo ministerio de Cristo ha sido llamado a participar, para que en esa comunidad cumpla las funciones de enseñar, santificar y regir, con la cooperación de otros presbíteros y diáconos, y con la ayuda de los fieles, conforme a la norma del derecho”.
Gracias damos a Dios por el regalo de San Juan María Vianney, gracias a este humilde cura por legarnos su ejemplo, que inspira el respeto, el amor, y la comprensión hacia el sacerdote. Es por eso que nosotros podemos agradecer a nuestro cura-párroco, Padre Gumercindo Caputo, gracias por haber ejercido sobre tantas almas ese amor de Dios, que nada humano ha podido explicar; gracias por regalarle a la Iglesia tu servicio generoso lleno de alegría, bondad y sencillez; gracias porque por el ejemplo tuyo y del de muchos otros, como San Juan María Vianney y Benedicto XVI, otros llamados al ministerio sacerdotal, como nuestro asesor Padre Darío Rodríguez, aprenden a mantener viva su parroquia en la fe y en el amor de Cristo.
Pader Gumercindo: Que Dios Bendiga su vida!!! y Amén!
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Gracias PJSC, Gracias Chicos por la oracín y la compañias de siempre, sigan adelante.